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Mostrando las entradas etiquetadas como cuentos románticos

Wilbur y Carolina

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 J. Miguel Vargas Rosas      El tipo ingresó ceremoniosamente al promediar las nueve de la noche. Había un silencio extraño; no era el silencio común que impera en las clínicas, sino uno casi deprimente: Creí que se debía a mi permanencia en el consultorio a esas horas.       — Buenas noches —saludé cordialmente.       — Buenas noches, doctor —respondió él— Soy Wilbur y todo ha terminado —se presentó como si nunca antes hubiese tenido una sesión conmigo.       Se dejó caer en el diván. Tenía los ojos circundados por ojeras muy notorias; la cabellera despeinada; la tez tan pálida que semejaba un muerto.        — ¿Perdón? —consulté.       — Todo ha terminado, doctor —volvió a sentenciar, repantigándose en el sofá— Todo ha terminado hace unos días —Sus ojos brillaban.       — ¿A qué se refiere, Wilbur?     — Ella ya no volverá y yo…...

Haciendo memoria con "El amor es memoria" de Paolo Astorga

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        Debo hacer memoria de los sentimientos que despierta “El amor es memoria” de Paolo Astorga, pues su narrativa poética es fluida y nada tediosa. La poesía en algunos cuentos sirve para dar realce a la prosa, otros para expresar sentimientos netos que acercan el cuento a un estilo de diario personal, escrito por algún lánguido poeta. Hasta entonces el libro es uno romántico, sin embargo, en uno de ellos intenta asomarse al estilo Macondiano o de García Márquez, cuando dota a la historia de un final algo jocoso, sin cohesionar bien del todo con el texto. Pero cuando torna al romanticismo y a lo poético narrativo, se siente nuevamente la frescura y el estilo propio de Astorga, ese romanticismo que contagia y encandila el espíritu del lector. La mayoría de sus protagonistas son jóvenes y utiliza figuras poéticas o metáforas dentro de su prosa para poder transmitir la impotencia, la rabia y hasta la soledad del desamor, como la sombra con la que se besa la jov...

Les voy a contar una historia

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Les voy a contar una historia y aunque no les parezca real, los documentos que tengo y mi propia palabra les asegura que sí lo es. Ellos dicen que yo amaba a una muerta, pero es falso, ella estaba viva, siempre me esperaba en la cama; cuando me veía llegar se sentaba, me sonría con su rostro pálido y sus ojos enrojecidos pero bellos. Entonces yo la besaba en los labios; a diario reíamos, jugábamos y a veces, sólo a veces, hacíamos el amor. En las noches, ella lloraba inclinándose hacia el borde de la cama, por lo que yo la consolaba arrancándole sonrisas. Una noche (¿o fue de mañana?), ellos entraron violentamente, saquearon la casa, me gritaron "enfermo", me golpearon, examinaron a mi novia y aseguraron que llevaba siete días muerta (se cubrían las narices porque decían no soportar el aroma que ella expulsaba); dicen que ya estaba sepultada cuando yo la traje a casa. ¡Mentira!, bramé, ¡Mentira!, pero no escucharon, me separaron de ella para traerme a este cuarto que ellos ll...