Por: Mario A. Malpartida Besada (marineroensierra@hotmail.com) El libro La epopeya del joven microscópico (Lima, Ediciones Condorpasa, 2017), de Miguel Vargas Rosas (Huánuco, 1990) lleva en la portada el subtítulo: Cuentos mágicos. De esta manera, su joven autor sondea la línea fantástica sostenida por Julio Cortázar, cuando decía que “una buena literatura debe estar al margen de todo realismo demasiado ingenuo”. En su conferencia titulada “El sentimiento de lo fantástico”, el autor de Rayuela, afirmó textualmente: “Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante”. Esa parece ser la postura literaria de Vargas Rosas, extrapolando, naturalmente lo fantástico hacia lo mágico y nos ofrec...