Revuelos del llano, cuentos sobre el la migración moderna

Escribe J. Miguel Vargas Rosas

      Oscar Gilbonio demuestra, con Revuelos del llano, mayor destreza en la prosa literaria (Ed. Apogeo, 2023), claro está, desde mi opinión personal. Afirmo esto porque encuentro un lenguaje más fluido y, por ende, más envolvente, logrando involucrar al lector. Por ratos, recurre a la polifonía y, en conjunto, todo el libro pretende ser una especie de múltiple perspectiva sobre el tema de la inmigración de venezolanos al Perú. En el sentido polifónico, el narrador expone, con naturalidad, su conocimiento sobre el dialecto venezolano y, con ello, sobre la cultura de una parte de Venezuela. Asimismo, la prosa resulta ser, en realidad, una prosa poética sutil, no rimbombante, caracterizada por concretar descripciones metafóricas o simbólicas de los personajes, de sus acciones o de los escenarios en los que se desarrollan las historias. En este libro de cuentos, podemos hallar un matiz de tragedia y jocosidad expresada, principalmente, en los diálogos de los personajes que desfilan por las 116 páginas que conforman el texto. Sin duda, la tragedia se constituye en el principal hilo conector de las historias. 

    La migración de pueblos empobrecidos o pobladores que huyen del horror de sus propios países es un tema que ha sido y sigue siendo tratado por diversos escritores; en ese aspecto, podríamos incluir a la propia Odisea de Homero como una de las primeras obras sobre la migración y a la Biblia que narra el periplo de los judíos hacia la tierra prometida; luego, obras como La hija del dueño de un salón de 1887 hasta llegar a obras contemporáneas como las de Isabel Allende o Christy Lefteri. Ahora, las publicaciones al respecto se dan con mayor frecuencia debido a la crisis recrudecida que atraviesa el capitalismo en gran parte del mundo, aunque todas tienen un tinte político y sirven a ciertos intereses económicos: hay las que son financiadas por las potencias y las que son perseguidas por las mismas. En esta marejada de obras, Gilbonio busca un espacio, pero debemos anotar que, al parecer, se desprende de la postura política que defendía en anteriores publicaciones. En varios pasajes se da a entender la posibilidad de lo que el “neoliberalismo” hace creer a los que sobreviven bajo el sistema: trabajar mucho y en condiciones infrahumanas en el sistema neoliberal, los hará millonarios, tal como se deja entrever en “Al oeste de Canarias”. 

    En otros, realiza, inconscientemente tal vez, una idealización cuasi romántica de los ciudadanos venezolanos. De esto, el lector puede percatarse con facilidad cuando se contrasta a venezolanos y peruanos o, cuando al expresar el lado turbio de algunos de los inmigrantes, ensalza lo avezado de los criminales, rematando con un tono nostálgico romántico por la muerte del mismo, como en “Maikol”. Sin embargo, el autor busca salvar este posible juicio en el cuento “Un maracucho”, en el cual critica a los lúmpenes que llegan de Venezuela y que, a decir de la voz narradora, son poquísimos. No obstante, al final, peruanos y venezolanos son, en cierta forma, desdichados y martirizados por una especie de némesis griega, pero no devenida de un dios supremo, sino de una autoridad suprema mortal que, al parecer, los personajes no logran descubrir jamás. Especial atención merece “Revuelos”, ya que es notoria la influencia de Papá Goriot de Honoré de Balzac; tanto la novela de Balzac como el cuento de Gilbonio abordan la mercantilización de todo elemento bajo los principios capitalistas y, con ello, la enajenación de los seres humanos. Balzac estructura bien las clases sociales y el motivo de la enajenación; Gilbonio no logra estructurar esa lucha de clases ni la esencia de la problemática, proporcionando solo insinuaciones e indicios. Este aspecto sería otro de los motivos por los que señalábamos que, al parecer, el escritor se aparta de su línea política para asomarse más a la idealización. 

    Los cuentos abarcan distintos ámbitos de la inmigración: Desde los preparativos para emprender el peregrinaje rumbo a Perú, pasando por el periplo riesgoso hasta la vida dentro del Perú que resulta ser un país ajeno y muy diferente al que estuvieron habituados los inmigrantes. La tragedia alcanza su punto álgido en el último cuento titulado “Pamplona”; en él, se narra los avatares de una pareja que emprende un viaje ilegal y clandestino hacia otro país para fugar de la crisis que afronta Venezuela, pero se tienen que enfrentar a imposiciones políticas de carácter internacional en perjuicioso, sobre todo, de los más pobres. El autor intercala el narrador omnisciente con el narrador protagonista y una serie de monólogos interiores que denotan un manejo adecuado de las modernas técnicas narrativas. Lo que más impacta es la figura final que recrea el narrador: Los guardias de carretera descubren a la pareja abrazada y ya sin vida, resguardando con sus cuerpos fríos a su bebé, todavía con vida. De esta manera, busca añadir un poco de esperanza a la humanidad, como quien señala que cuidemos y salvaguardemos a los niños con nuestras propias vidas, depositando —una vez más en la larga historia humana— toda la fe en las nuevas generaciones. 

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