LAS ILUSIONES LLEGAN AL MAR
El hombre se ha caracterizado por algo, indudablemente, y es que es el principal asesino de ilusiones. Cada segundo se mata una ilusión en alguna esquina, en una escuela o colegio, en algún parque repleto de enamorados o en una banqueta que nadie visitará después... y las ilusiones caen, despedazadas, como si fueran cristal. ¿A dónde marchan esas ilusiones?, ¿llegan al mar como los ríos de Manrique?, ¿o es que algún despistado los recoge al paso para volverlas suyas? Es innecesario hablar de qué armas se utilizan para matar ilusiones, pues sabemos que puede ser una carta, un grito, un silencio, una nada, un sin fin de instrumentos inventados por el ser humano, pero las ilusiones solo caen, no sienten, son las almas las que se apesadumbran, quieren desconfiar y refugiarse en una coraza que lejos de aliviarlas, las deja en un rincón donde ya no se filtra siquiera la esperanza. ...