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Mostrando las entradas etiquetadas como poemas amorosos

Intertexto

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Escrito por J. Miguel Vargas Rosas La poesía, en este instante es un nido de arañas una puerta que al abrirse  deja entrar ogros monstruos tentaculares Es un envoltorio frígido  una noche interminable  un grito que se extiende desde la médula hasta la infinidad del universo.  La poesía, es en este instante un río furioso  que tarde o temprano  ha de erguirse envolver cálido  las entrañas.  La poesía, en este instante,  se me sale por los ojos y las arterias  porque es llanto, es congoja,  es risa desmedida y loca.  La poesía, en este instante, es un refugio que da miedo  pero más temprano que tarde volverá ser el refugio de mi alma  aturdida y sibilante. 

Poemas a orillas del mar

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Escrito por: J. Miguel Vargas Rosas Solo estoy apagado:  renaceré cuando las  luciérnagas se enciendan  y el sol por el horizonte cosa la arena.  Solo estoy apagado:  se deshojan el hígado  el páncreas y la espina dorsal; se derrumban las piernas  como columnas de templo.  Solo estoy apagado  a orillas del mar y en esta insólita hora nadie entiende cuánto duele el amar.  Todos deseamos escapar;  nos evaporamos nos consumimos nos escondemos  de la oscuridad en la marea. Todos deseamos escapar del edén prometido  del infierno que es castigo de la oscuridad en la marea. (...)

Ventana

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Escrito por: J. Miguel Vargas Rosas Una ventana, son sus ojos;  más allá del dintel el mar de fuego rumorea la oscuridad impera y amo la sombra que en sus pupilas relumbra, amo la construcción-destructora de las Hadas en el cristal de su mirada.  Una ventana, son sus ojos  que da a la playa de esta locura  y amo sus abismos sin fondo  el fuego infernal que de ellos brota.  Una ventana, son sus ojos  Y amo el fulgor oscuro que por ella ingresa 

Interpretación de "Letanía del solitario - Juan Gonzalo Rose"

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 Cada tarde te pierdo, como se pierde el tiempo o la esperanza. El amor, para el poeta, es el tiempo y es la esperanza. El amor conyugal por ende se ve reflejado en la mujer, y al perder a esta, pierde ese tiempo - no por lo vivido - sino por el hecho mismo de perder el amor. Pierde la poca esperanza que muchas veces, como enamorados, colocamos en la otra persona.  Cada tarde, definitivamente, te pierdo como se pierde la paciencia. Por la ruptura amorosa, la paciencia se acaba y termina con una  intolerancia consigo mismo, el caos invade su existencia y todo se torna insoportable. Cada tarde dices no. Mueves la cabeza y dices no. Mueves la tierra y dices no. No mueves los labios y tu silencio dice no. El decir "no" con cada hecho, gesto o utilizando las mismas palabras, representa lo insoportable en que convierte una etapa de nuestra vida, la ruptura amorosa. Nos refleja también la obstinada negatividad para solucionar los problemas de pareja y eso exaspera llenándon...