] De-lira [ hebra disonante y la musicalidad que refleja una identidad

 Escrito por J. Miguel Vargas Rosas    

    Los treintaitrés poemas reunidos en De-lira / hebra disonante (Alastor Editores, 2022), primer libro de Paola Dávalos, connotan la asunción e identificación con la condición femenina inmersa en un sistema patriarcal contra el cual intenta rebelarse la voz poética; para ello, su poesía se ornamenta de elementos simbólicos que conducen al lector a transgredir el límite entre lo real y lo onírico: existe en la voz poética una fuerte carga del simbolismo europeo. Aunque la temática principal se centra en la cuestión femenina subsistiendo en un sistema oprobioso, los poemas se deslizan también hacia asuntos muy íntimos en el que el “yo” intenta esparcirse y masificarse. Formalmente, la obra consta de versos libres que se inclinan hacia los de arte menor con rimas asonantes; busca la plasticidad de las imágenes, recurriendo a algunas técnicas modernistas y al verso en prosa para recrear dramas líricos que se sostienen en lo dialógico. 

     La infancia es develada estéticamente como un caos o un efecto traumático dentro de la sociedad actual, reconociendo en el sexo femenino una naturaleza más sensible. De esta manera, inicia el poemario con “Diáspora” (p. 11):   

             Nacimos flores de carne

            la raíz en la espalda 

    Fíjese que reconoce una fragilidad en la estructura femenina, lo que resulta hasta novedoso en nuestros tiempos, ya que la voz poética busca eliminar el concepto “igualitarista” de géneros y le antepone la búsqueda de la justicia social; esto le permite exponer el caos o el dolor que produce el sistema. Después, continúa: 

          Y nos plantamos nómades. 

         Vociferamos el llamado de la luz.

         (Diáspora, p. 11)

 Hay pues un “nacimiento” (plantación) libre que se pierde cuando alguna “extraña” fuerza, en el mundo objetivo, oprime y sojuzga; permaneciendo únicamente la “luz” a la que se llama entre sueños. Emerge aquí otra característica del poemario que se desarrollará plenamente en otros poemas: la paradoja como figura literaria aplicada en monosílabos, palabras breves o en conceptos y tópicos filosóficamente complejos. 

         Impoluta 

         escuchas aguda 

         la belleza 

         posarse musical 

        sobre el jardín y las cosas 

               Consciencia, una gota… 

            Cayó/calló

                                        (Profunditas, p. 16)

Lo resaltado parece llamar la atención en esos dos últimos versos, y no es en vano: Consciencia, una gota… cayó/calló. Esto debido a que la consciencia femenina que se constituye como el ser en sí y descrita en su estado de pureza y libertad (la infancia) es descalabrada o enmudecida. Cualquiera sea la interpretación que se le dé, debe el lector recurrir al concepto de opresión y de mutilación de la libertad femenina. Debemos precisar que, si la conciencia “cae”, produce un ruido que despertará a los demás; pero si “calla”, enmudecerá y producirá un silencio que, a la par, se espera sea un mutismo denunciante. 

Como podemos apreciar hasta aquí, Paola Dávalos intenta exhibir un espíritu rebelde; busca innovar el lenguaje, bosqueja neologismos, violenta las reglas gramaticales y denuncia el estado de opresión en el que vive la mujer; sin embargo, en algunos poemas que se aproximan a lo intimista, el “yo” pierde su masificación, su sociabilidad o solidaridad para recaer en tópicos y moldes romanticistas, como la huida de la realidad o la angustia existencial, extraviándose en sus propios laberintos mentales que delata un espíritu pequeño burgués. Entonces se precipita en el pesimismo como consecuencia de darle mayor valor al “individualismo” o se inclina hacia la exaltación del feminismo pequeño burgués. 

Te levantarás, conocerás la tierra. 

Aguerrida

refulgirás 

envuelta en el viento 

y tu voz aún más profunda

corromperá dimensiones

para embalsamar su reflejo. (Voz lila, pp. 23-24) 

El individualismo ya no opta dimensiones sociales, sino que se queda encerrado en un único “yo”, pregonando el posible cambio dentro del mismo “yo”. Hay en la voz poética un temor que la corroe y la sumerge en el abismo. 

¿Qué pasará si de tantos riesgos lastimo

mis alas, la vista y mi voz? 

(Voz lila, p. 24)

La aparente solución reside en el “yo” apartado de lo demás, como si el “ser en sí” hallara su propio mundo o “fenómeno” solo dentro de su subjetividad, asomándose al idealismo kantiano: 

Cuando haya terminado el camino y nada puedas hacer, 

seré tu centro 

desprendida

sobrevolaré 

Hasta ser luz. (Voz lila, p. 24)

Si bien este proceder conduce a la voz poética hacia el pesimismo, el “yo” apela, en otros versos, al pathos. Entonces, representa dramas trágicos a través de la poesía en prosa, en un tono nostálgico y oscuro, recordándonos que pesimismo y tragedia difieren en lo esencial: la realidad es trágica y oscura, pero depende del análisis e interpretación del “yo” para llenarse de optimismo o reptar en el pesimismo. El drama trágico que esboza Dávalos se centra en la realidad experimentada por la mujer al encontrarse inmersa en la objetividad de un determinado modo de producción, modo de producción que influencia en el desarrollo de su pisque, la cual se expresa, en consecuencia, oscura y dolorida. 

No importan los motivos de retorno 

si no cómo la profundidad

deshace 

aquí no hay señal ni ruta

para encontrarme 

solo 

salir muriendo 

(Ardid, p. 31) 

O cuando señala: «El miedo/ imita al tiempo/ ¿yerro o hierro? se con-funden/ y acaban en perpetuo desespero» (Desespero, p. 33) El miedo proviene de fuera, inunda el tiempo de la voz poética y crea una desesperación —paranoia— constante, como si el tiempo fuese el tiempo del miedo o del horror que no solo daña al individuo, sino a los seres de una determinada época. Junto a esta complejidad y entretejidos lexicológicos, Dávalos construye una dicotomía dentro del mismo yo, permitiendo el desdoblamiento del ser y, por ende, de la voz poética en dos opuestos que sostienen tenaz batalla. Pese a ello, retorna a la realidad social en donde los dos “yo” van difuminándose o interconectándose bajo el umbral del dolor, el dolor social que envuelve y unifica al sexo femenino. 

Soy 

mujer calcinada

en la desidia

De mi rostro 

de ciclos

mandibulares

creo hendiduras

y salto 

de la boca abismal 

presa del vacío 

lo abraso

(Lucy-da, p. 81) 

Llena de impulsividad juvenil, Dávalos recurre también a otro recurso muy utilizado por la poesía femenina para rebelarse contra el conservadurismo social: la sexualidad; ¿pero se puede considerar la temática de la sexualidad como un hecho de rebelión o de subversión en estos tiempos en que la sexualidad no tiene ya límites, sino que se ha convertido en una especie de fetiche enfermizo y que ha permitido la cosificación de los cuerpos, bajo un sistema que tiende a mercantilizarlo todo? La respuesta dependerá mucho de la óptica con que se trate el tema. Obviamente, la sexualidad en la poesía era una perfecta arma de rebeldía femenina contra el patriarcalismo salvaje de antaño, pues la mujer se encontraba supeditada a la voluntad del varón; por tal motivo, la sexualidad y el erotismo no es un tema nuevo ni renovador. En De-lira / hebra disonante, destacan los poemas “El cuarteto de libra y la dios-a” y “Solamente azul”, en donde la voz poética expresa un deseo de entrega ligada al amor incondicional, a un amor ciego, compulsivo y abrupto. 

Arrogante 

llévate mi piel hasta el próximo día

haz que reluzca su esencia 

y en la opacidad

convertiré las vergüenzas 

en bálsamos y aceites

para nutrir

mi descaro 

(El cuarteto de libra y la dio-sa, pp. 57-58)

Encontramos lo que, en un gran porcentaje de poesía erótica hecha por mujeres se encuentra: La entrega por parte de la mujer; una entrega desaforada, sin miedos, que implica libertad. No se subvierte la idea o el tópico de la mujer como elemento entregado ante el varón que toma o posee. 

En el infierno hecho de cuero 

soy lienzo para la lujuria

comenzar

por el pulgar del pie derecho 

sucumbe ante la cadena

despacio para 

una hembra. 

(El cuarteto de libra y la dio-sa, p. 61)

Opta la voz femenina una postura pasiva en el placer sexual, aunque intenta —versos más adelante— subvertir aquel orden monótono e intenta tomar el control, asomándose a una actitud activa que la impulsa a hasta alcanzar el mismo nivel que los poetas varones, quienes sí expresan el deseo de tomar y de poseer. 

… muerdo el bocado

un pecado y luego otro: 

¡tiéntame completa!

(El cuarteto de libra y la dio-sa, p. 61)

Con vacilación intenta tomar lo que desea, pero regresa a su condición pasiva; el acto sexual es transformado en un juego erótico en el que el ser se libera, se desaprende del dolor y el cuerpo se conserva como un templo del éxtasis. En los siguientes versos de “Simplemente azul”, la voz se llena de mayor valor y poder: «Aquí hay lugar para estrellas. necesito apoderarme de la fiebre, elevarme con el mar, el amor y la poesía, así de azules. ella, otra vez esencia, trepó la más alta montaña de pico empinado adentro». (p. 89) Aunque la voz ya no es la voz femenina que nos acompaña en casi todas las páginas del libro, nos enseña que el “yo” femenino ha optado por una actitud más activa y ha conquistado lo que se ha propuesto. 

En conclusión, De-lira / hebra disonante es un manojo de poemas profundos y complejos que cumple, en parte, los objetivos que se traza desde los primeros versos, con ligeras influencias de Magda Portal y César Vallejo, enriquecido con variadas figuras literarias y mucha sensibilidad femenina; poemas que relucen también una interna lucha de contrarios en la voz poética que deberá desencadenar en un salto cualitativo, el cual permitirá, a su vez, definir el derrotero de la poesía de Dávalos.    

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