Tres poemas de Flor de Lis
EL COMPAÑERO VIVE Escribo la voz de un compañero como los rayos del sol, como la sonrisa de una linda señorita. La voz del compañero no ha muerto, se escucha en cada paso, en la estación, en la brisa del mar, en un reloj con alarma, en sueños descubiertos. El compañero vive en cada verso escrito y recitado, en toda la calle de lucha, en su campo de algarrobos, en su tierra. El compañero vive en cada latido de mi corazón. El compañero vive aquí: en mí. AHORA BUSCO UN NOMBRE Ahora ya no puedo ocultarme al son de tus recuerdos. He salido a caminar malecón tras malecón. Los grillos, las luciérnagas oyen mi llanto y mi llanto se vuelve canción, una canción sin nombre. Ahora busco un nombre, un nombre para mi canción: mi canción hecha llanto. Ahora la tristeza me inspira a vivir, a vivir junto a mi soledad, y con esa soledad hay un desorden mental. La tristeza me sonríe, me mira y grita mi nombre, nombre que desconozco, mientras sucumben mis sueños, pintando mis ojos color esperanza. HABITAC...