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Tres poemas de Flor de Lis

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EL COMPAÑERO VIVE Escribo la voz de un compañero como los rayos del sol, como la sonrisa de una linda señorita. La voz del compañero no ha muerto, se escucha en cada paso, en la estación, en la brisa del mar, en un reloj con alarma, en sueños descubiertos. El compañero vive en cada verso escrito y recitado, en toda la calle de lucha, en su campo de algarrobos, en su tierra. El compañero vive en cada latido de mi corazón. El compañero vive aquí: en mí. AHORA BUSCO UN NOMBRE Ahora ya no puedo ocultarme al son de tus recuerdos. He salido a caminar malecón tras malecón. Los grillos, las luciérnagas oyen mi llanto y mi llanto se vuelve canción, una canción sin nombre. Ahora busco un nombre, un nombre para mi canción: mi canción hecha llanto. Ahora la tristeza me inspira a vivir, a vivir junto a mi soledad, y con esa soledad hay un desorden mental. La tristeza me sonríe, me mira y grita mi nombre, nombre que desconozco, mientras sucumben mis sueños, pintando mis ojos color esperanza. HABITAC...

No Esperes Setiembre para Florecer de "Flor de Lis"

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  Por: J. Miguel Vargas Rosas                No pude esperar a Setiembre para comentar los poemas de Lisbeth Huamán (Amarilis o Flor de Lis), los cuales, si bien están en un proceso de construcción y en búsqueda de su independencia, para hablar con la voz propia de la poeta, ya que se siente la influencia pegajosa de Valera y Javier Heraud, podemos hallar que muchos versos tienen un acabado propio, profundo e intenso, con los cuales crea imágenes poéticas. “ Lejos, las aves/ vuelan en uve / y tu nombre les es familiar / mientras vuelven a sus nidales / y tú no al amor” ; señala en un poema, por ejemplo. Las aves, en cuya figura representan la soledad del espacio despejado, retornan al hogar vacío donde se siente la ausencia del ser amado. Así, Lisbeth va a explorar los distintos tipos de amor e ilusión; sueña con el ser perfecto, aunque no exista o simplemente sea una especie de utopía. “No hay existencia entre nosotros sí solo cabes en ...

Ciudad del Eterno Sol

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Por: J. Miguel Vargas Rosas        Aunque ahora esté afectada por los desastres naturales, debido a las intensas lluvias, Piura (la ciudad del eterno sol), tiene una calidez muy simpática. Las infraestructuras de sus iglesias, sus parques bajo la sombra de grandes árboles y las calles estrechas por donde discurre la mayoría de su población, hacen de este lugar un sitio tropical divertido. También existen los barrios abarrotados de negocios y tiendas. El río que corre apacible con un color verdusco encantador, contagia su sosiego e incita a meditar. La humedad que impera en su clima, lo asemeja a la selva peruana. Las playas la rodean prácticamente y casi afueras de la ciudad misma, el desierto de Sechura se extiende, inmenso e imponente.       El balneario de Punta Sal, a más de tres horas de la ciudad de Piura, expone un mar bello y bien conservado, repleto de turistas, pero siempre hay un rincón donde el alma solitaria puede pararse a medi...