Enjaulado
Escrito por: J. Miguel Vargas Rosas Palabras lloviendo sobre la mesa; empapan el suelo, derriten las paredes, debilitan los techos. Palabras, solo palabras. Encienden la fogata de la gélida habitación. En ese insólito rincón del mundo, solo palabras agobiantes agolpándose abruptamente en la memoria. Guillén observa su imagen en el espejo, sentado detrás del tocador, sobre una silla de madera barnizada; extrae un cigarrillo del bolsillo de la camisa, se lo lleva a los labios. La otra mano, por inercia, coge el encendedor que yace sobre el tocador, con el cual enciende el cigarrillo. La vida ha sido un viaje; uno simple y sencillo… No, no, no… Ha sido un viaje dentro de una jaula, aplastado como un vil insecto… El tabaco le provoca un amargor en la lengua adormecida… Los de afuera con su silencio conformista le rompen la clavícula cada día… Ese silencio mata, adormece, aburre. Llegado a esta parte de la vida, ¿tiene sentido continuar...