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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos de viajes

Ciudad del Eterno Sol

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Por: J. Miguel Vargas Rosas        Aunque ahora esté afectada por los desastres naturales, debido a las intensas lluvias, Piura (la ciudad del eterno sol), tiene una calidez muy simpática. Las infraestructuras de sus iglesias, sus parques bajo la sombra de grandes árboles y las calles estrechas por donde discurre la mayoría de su población, hacen de este lugar un sitio tropical divertido. También existen los barrios abarrotados de negocios y tiendas. El río que corre apacible con un color verdusco encantador, contagia su sosiego e incita a meditar. La humedad que impera en su clima, lo asemeja a la selva peruana. Las playas la rodean prácticamente y casi afueras de la ciudad misma, el desierto de Sechura se extiende, inmenso e imponente.       El balneario de Punta Sal, a más de tres horas de la ciudad de Piura, expone un mar bello y bien conservado, repleto de turistas, pero siempre hay un rincón donde el alma solitaria puede pararse a medi...

El Recuerdo de Aguaytía

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Por: J. Miguel Vargas Rosas Fotos tomadas del facebook "Aguaytía-Perú" Ahora que el tiempo es apacible y la melancolía ha ingresado por la puerta e infiltrado por las ventanas, embadurnando las sábanas de la cama, empapando a su vez las tristes páginas de Don Quijote de la Mancha, vuelvo la mirada atrás…Retorno a aquel lugar donde mi infancia transcurrió y aunque dicen que ahora Aguaytía ha embellecido más, yo lo único que puedo ver es la Aguaytía de antes, esa Aguaytía donde solía salir descalzo junto a muchos amigos a jugar en la tierra hasta decir basta. Esa Aguaytía de lluvias intensas, con viento fuerte sacudiendo las calaminas de las casas, cuyos rayos hacían estremecer el cielo que se oscurecía y nosotros si no nos ocultábamos bajo el techo de las casas, porque las personas en esa ciudad son muy agradables, decidíamos jugar fútbol o fulbito sin importar si nos empapábamos con el aguacero.  Aquella Aguaytía que mis abuelos junto a otras personas la vistie...

Ayacucho (Ciudad de las Iglesias)

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  Llego a Ayacucho y un vientecito cálido acaricia mis mejillas. Su propio nombre en quechua habla de la tristeza con la que te recibe esa bella ciudad, pues Ayacucho (vocablo quechua) traducido al español quiere decir “Rincón de muertos”. Piso las calles de Ayacucho, veo la Universidad San Cristóbal de Huamanga, de afuerita nada más.               Después, camino por sus calles angostas, contemplando sus casas pegadas. Lo que sobresale más son sus iglesias, con escaleras gigantescas y una infraestructura muy mítica, del virreinato, por algo es conocida como “la ciudad de las iglesias”; ya que cuenta con un aproximado de 37 iglesias.          Tomo un bus y enrumbo hacia las Pampas de Quinua o Pampas de Ayacucho, muy conocida porque fue ahí donde se libró la última batalla por la independencia del Perú. Ahí, en las Pampas arrecia el viento ferozmente, tanto que temes que te eleve y te lleve a la lej...