La lluvia...
No sé si ustedes han sentido lo mismo, pero la lluvia para mí siempre ha sido un elemento nostálgico-feliz, algo sustancial, como si fuera un alma que ilumina a otro espíritu y lo llena de un sentimiento inexplicable; tal vez pudiésemos compararla con un poemario tan desgarrador que se abre ante los ojos de los nostálgicos y/o enamorados. En ella llegan fantasmas del pasado, saludan distantes, haciendo lo que nuestra adultez o preocupaciones no nos dejan ya hacer. Por ejemplo, me gustaría apoyar la cabeza en el regazo de mi abuela, mientras ella replica con una sonrisa dulce: "mi huraño", acariciando mi cabeza maternalmente. La lluvia, tiene esa forma maternal, de acurrucarnos, de abrazarnos o cubrirnos con su manto. Es cuando uno evoca tantas cosas y se traslada lánguidamente a otro espacio-temporal. La lluvia no es solo un fenómeno, sino un espíritu que contagia. Por ejemplo con la lluvia se conglomeran en mí, los juegos ...