Hijos de la iglesia: Un hilo de terror conecta los cuentos (Reseña)
Escribe Alberto Hernández
Quien lea este libro no saldrá ileso, hay un “algo”, una extraña criatura que emerge de la corriente de un río y se lleva a los niños. Personajes extraños que ambulan por el monte y desaparecen a quienes osan pasear o salir bajo la sombra del cielo por los predios de la comarca. Un libro que tiene como referentes el miedo natural del ser humano frente a lo desconocido, frente al misterio, a la sudoración que el cuerpo muestra ante una bestia o un visitante de otro lugar que quiere conquistar a los seres humanos. Este es un libro de cuentos alimentado por el terror.
El lector podrá apreciar en este libro la coherencia escritural de Vargas Rosas y la capacidad imaginativa que no sólo muestra su hábil manera de escribir, sino que convierte al lector en una suerte de cómplice o víctima de los hechos que suceden en estos relatos. Así, “Armario”, “Hijos de la iglesia”, “Extraños habitantes” y “Jauría” son los títulos que el autor ha usado para desplazarse hundido en las líneas de su propia creación: el temor producido por la aparición de quejidos, llantos, risas de personajes invisibles, de niños fantasmas, de un cajón donde habitan personas perdidas en la muerte, vivas ante los ojos de quien se convierte en un acosado. Sueños macabros que se extienden hasta hacerse realidad. Difuntos, cuerpos ahorcados, una iglesia donde el espanto forma parte del escenario sagrado, hasta que al final del cuento se descubren los pecados sexuales de curas y monjas, de violaciones a niños, revelaciones que de alguna manera conforman una denuncia, dada la corrupción de algunos miembros de la iglesia. Un diario es el vehículo de la denuncia para que el mundo se entere acerca de estos abusos. El recinto de la iglesia ha sido convertido por la muerte en un espacio donde la santidad es sólo una representación.
Habitantes de otros mundos que se llevan a los niños. Monstruos que emergen de un río y juran que una vez volverán para llevarse a todos los seres terrestres o exterminarlos. La escritura es una búsqueda constante del misterio, holla en el barro de los sonidos extraños, en la risa cínica de personajes invisibles bajo el piso de una casa, así como el ataque de una horda de perros que acaba con medio pueblo.
Por eso este libro de Vargas Rosas es una conspiración que delata la presencia de extraños entes que, sean extraterrestres, perros o niños fantasmas, toman por asalto ríos, montes y calles como una metáfora de lo que podría ser la realidad de un mundo desquiciado.
No sería una exageración intuir que el autor tiene como referentes a Lovecraft, a Ray Bradbury, a Bram Stoker, a Poe o a Stephen King, quienes se han adentrado en este género que ha fascinado al mundo lector.
El autor escribe con la fuerza de su imaginario, con las ansias de dejar una verdad en manos de la curiosidad de quienes frecuentan este tipo de historias. Mantiene en vilo al lector, cuestión que enaltece su trabajo.
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