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Escepticismo

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Escrito por J. Miguel Vargas Rosas            Yo había amado a Zulema hasta quedarme sin aliento, sin sangre, sin tiempo, y la había amado hasta los últimos instantes de aquella noche, en la que los serviles cuervos del desamor (a los que usted llamó   policías) vinieron por mí; estos me esposaron salvajemente y lanzaron los peores improperios, asegurando que yo había dañado la "memoria" de Zulema, cuando no había hecho otra cosa más que prodigarle un amor sincero y puro; un amor que, jamás, humano alguno podrá proporcionar a otro ser sobre la faz de la tierra.      — ¡Ella lleva muerta dos semanas! —gritó un oficial— ¡Estás enfermo!, ¡la desenterraste y la trajiste aquí!, ¿no la ves? —pude sentir la tirria y la repugnancia en sus palabras— ¡Mírala!      Y vi, cerca del umbral, un cuerpo, aparentemente femenino, en estado de putrefacción; es decir, lucía hinchado, negro, sin varios dientes y ligeramente carcomido por...

Julio Carmona: "La poesía no es sino el rapto, voraz, de una esperanza"

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Participó en el Grupo Narración; declamó en plazas y locales sindicales, junto a JOVALDO y actualmente ejerce la cátedra universitaria. Julio Carmona se constituye en una de las figuras destacadas de la literatura peruana. Sus poemas agrupados en Botellas de náufrago (2018) muestran su gran calidad lírica al igual que su destreza magistral en el empleo de los diversos recursos poéticos, sin dejar de lado la crítica social ni los temas cotidianos como el amor. Actualmente, a través de un estudio concienzudo sobre la obra poética de César Vallejo, que lo ha llevado a publicar Vallejo para no iniciados I y Vallejo para no iniciados II , intenta aproximarnos más al espíritu del vate universal. En esta oportunidad, conversamos sobre su literatura y su percepción literaria, así como ciertas anécdotas de su trayectoria en el arte.  Miguel Vargas (MV): Saludos, estimado Julio Carmona. Antes que nada, agradecerle por acceder a esta entrevista, pues es un honor poder dialogar con usted de m...

Piltrafas

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Escrito por: J. Miguel Vargas Rosas     La niña patilarga miró fijamente al muñeco de trapo, quien siempre se le aparecía en el umbral de la puerta con una sonrisa afectuosa y mística. Pero, esa mañana, la niña patilarga tenía otras ideas, alambicadas e hilbanadas con infames informes que pertrechaban su diminuta cabeza. Así que extrajo un cerillo de su bolso y lo encendió, rasgándolo en el murete de la habitación.    —¿Qué haces? —inquirió el muñeco.  —Debes consumirte. —¿Por qué?  —Tú no eres como yo, ni debes estar aquí. Eres un monstruo.  —¿Por qué afirmas eso? Ambos somos muñecos de trapo.  —¡Mientes! —se indignó la niña— ellos dijeron que yo no soy una muñeca.  —Es lo que quieren hacerte creer, porque ellos, los ventrílocuos, nos controlan.  —Y si nos controlan, tú tampoco tendrías que saber que eres un muñeco, ¿no? —Yo me rebelé, descubrí la verdad y volví a rebelarme: por eso sé lo que sé.  —Mientes con todos los diente...

Josef K. y Samsa en el siglo XXI: La inmortalidad de Kafka

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Escribe: J. Miguel Vargas       En Perú se ha realizado la prolongada y perversa labor de convertir la literatura en una herramienta de entretenimiento barato. En esta insana tarea han cumplido sus papeles algunos autores, los gobiernos —se incluyen todos los aparatos que manejan, entre los cuales se encuentran los medios de comunicación— y las instituciones educativas. Cuando se explora la literatura para almacenar un cúmulo de datos literales, mas no para trabajar procesos interpretativos ni emocionales, la literatura pierde todo poder. Y es que en un sistema donde hasta el alma humana se torna un objeto desechable, las capas gobernantes —o el “poder intrínseco” tal cual lo llama Orwell— pugnan por convertir la literatura en lo más vano, hueco y vacío. Esto ocurre precisamente con la obra más famosa de Franz Kafka, pues los jóvenes tienen nociones de que la trama gira en torno a un hombre transformado en insecto —se divierten con ello— sin realizar un análisis más ...

Un somero comentario sobre Revolución Caliente

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 Escribe: J. Miguel Vargas Rosas      Está demás manifestar que Rodolfo Ybarra tiene una gran destreza en el uso del lenguaje y en la creación poética, por lo que su novela Revolución caliente (Arteidea, 2020) que sobrepasa las 500 páginas, posee una prosa-poética impecable y dinamismos lingüísticos. Dicha novela trata de reescribir la “auténtica” Historia del Perú, tal como lo señala el subtítulo —y lo hace con un tono controversial y a través de alegorías—, y de esbozar teorías revolucionarias aparentemente aplicadas a los años ochenta y a la modernidad, aunque en un 60% del  discurso narrativo se limita a verter reclamos y protestas contra el sistema imperante, tal como señala Marco Aurelio Denegri: «El texto de Ybarra es un texto de denuncia, de invectiva; son manifestaciones, digamos, propias de los repentes fundados de ira ya desde un punto diferente del discurso para alzar los ánimos en las plazas públicas» . Por tal motivo, hablar sobre la novela de Ybar...

Sobre el poema «La mujer», de Mariano Melgar

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   Escrito por Julio Carmona        Desde la primera vez que, en una antología poética, leí el soneto de Mariano Melgar (Arequipa, 1790-1815) que, más adelante, voy a transcribir y a comentar o interpretar, quedé convencido de que no solo era un excelente versificador (y eximio hacedor de sonetos) sino que era un poeta a toda prueba. Lo cual no quitaba que sintiera una cierta decepción debida al tema tratado en el poema aludido: «La mujer». La primera impresión que tuve fue: que era un dechado de misoginia, es decir, un soterrado «odio a la mujer», a partir —pensé— de alguna decepción amorosa muy fuerte. Pero, siempre que pude, retorné a su lectura y, con cada una de las que realicé, en sucesivos años, fui modificando esa primera impresión. Hasta que, por fin, he decidido escribir algo que la contradice. Y que, después de transcribir el poema en sí, expondré, detenidamente.      «La mujer» (soneto)      No nació la mujer para q...

«Fieras» de Mariangela Ugarelli y la literatura Weird

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     Escribe J. Miguel Vargas Rosas      Las historias fantásticas o la literatura fantástica en el Perú, ha sido hasta hoy vista con ojos desdeñosos por la crítica literaria, la cual la cataloga de poco seria y la sentencia por no aportar reflexiones relevantes para la explicación de fenómenos sociales o no ayudar a empujar a la sociedad hacia un estadio superior. No obstante, estas historias han pugnado desde mucho tiempo atrás por ganarse un espacio respetuoso en la literatura peruana; debemos recordar que el propio César Vallejo escribió narrativa de corte fantasioso con tintes góticos y hasta escabrosos; también lo hicieron escritores como Abraham Valdelomar, Clemente Palma, entre otros tantos. El intento no ha sido exitoso, pues el realismo ha conservado la corona, aunque ahora se estén abriendo más espacios para la literatura fantástica, la cual aún carece —valgan verdades— de originalidad y calidad altamente considerables, y esto se debe a que es un...