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2 POEMAS DE MANUEL SCORZA

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VIENTO DEL OLVIDO  Como a todas las muchachas del mundo, también a Ella, tejiéronla con sus sueños, los hombres que la amaban. Y yo la amaba. Pudo ser para otros un rostro que el Viento del Olvido borra a cada instante. Pudo ser, pero yo la amaba. Yo veía las cosas más sencillas volverse misteriosas cuando Ella las tocaba. Porque las estrellas de la noche ¡Ella con su mano las sembraba! Los días de esmeralda, los pájaros tranquilos, los rocíos azules, ¡Ella los creaba! Yo me emocionaba con sólo verla pisar la hierba. ¡Ah si tus ojos me miraran todavía! Esta noche no tendría tanta noche. Esta noche la lluvia caería sin mojarme. Porque la lluvia no empapa a los que se pierden en el bosque de sus sueños relucientes, y sus días no terminan y son sus noches transparentes. ¿Dónde estás ahora? ¿En qué ciudad, en qué penumbra, en cuál bosque te desconocen las luciérnagas? Tal vez mientras escribo, estás en un suburbio, sola, inerme, abandonada… ¡Abandonada, no! En tu ausencia mi corazón to...

3 POEMAS DE J. M. VARGAS ROSAS

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 CINCO  Aves que surcan el inmenso cielo hacia el horizonte malva; peregrinos del tiempo nos disolvemos en la ignota alba.  Solo tú, hierática, blanca, impoluta,  detienes por un instante, en una hoja,  el tiempo como a una angustiosa gota.  Pero, la relatividad que hondea en la luna  colinda  con la relatividad de tu mirada nocturna.  Y al final de cada noche gélida  aves surcan el inmenso cielo hasta perderse en el horizonte malva y peregrinos del tiempo, nos disolveremos en la ignota alba.  NUEVE  Para R.A.  Aún, mujer de sol y de lluvia, no te das cuenta  del mundo que creas en este mini-mundo de sueños muertos  de los sueños que retornan, en tu voz, desde los submundos  de las noches glorificadas en tus manos blancas  de tus labios ribeteados de estrellas y algodones. Aún, amor, no te das cuenta  de los ríos que renacen en tus miradas  y cómo va retoñando la vida silvestre   bor...

«Desde la memoria», un espacio «romántico» en medio de las adversidades de la guerra interna del Perú

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      Escribe: J. Miguel Vargas Rosas        Manuel Marcazzolo ha lanzado, recientemente, el libro de cuentos “Desde la memoria” en la que, obviando las nimias fallas de editorial, nos sumerge al tema aún palpitante de la guerra interna acaecida en el Perú desde 1980, desde una óptica distinta a la común de muchos otros escritores. La visión del autor se aparta de lo tolstoyano para ceñirse a lo dostoyevskiano con una pizca de romanticismo edulcorado, por lo que se advierte también una prosa poética.         Marcazzolo no se centra en el conflicto bélico propiamente dicho, sino en el postconflicto. Sus personajes, cargados de evocaciones, regresan a la sociedad en búsqueda de reinsertarse, afrontando las avasallantes “evoluciones” que son presentadas como francas involuciones sociales. De ahí que el autor recurra al romanticismo, para hacer que cada personaje recuerde: los episodios carcelarios, que son los más frecuentes,...

Manuel Scorza y el legado de La guerra silenciosa

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 Escribe: J. Miguel Vargas Rosas « Yo nací en Lima, en la Maternidad, ese hospital para la gente en donde actualmente las madres parturientas se hacinan hasta el horror. Está ubicada, me acuerdo bien, en la cuadra catorce del jirón Miró Quesada»; relata el propio Manuel Scorza en una entrevista que le hicieran Gregorio Martínez y Roland Forgues; testimonio que finalmente es añadido en 1986 a una colección de poemas del escritor peruano.  Efectivamente, Scorza nace el 9 de setiembre de 1928 en Lima. De padre obrero, pronto se interesa en la vida política del país, que lo lleva a militar en el APRA con el cual, años después, rompe públicamente a través de un texto epistolar titulado: « Good bye, míster Haya» , a quien tilda de entreguista. Asumiendo el marxismo como pensamiento político, Scorza empieza también su vida literaria que lo consagraría como uno de los mayores narradores de la generación del 50. Aunque encasillado en el nombre neoindigenista, se ciñe sobre él un manto...

La ironía de Bertolt Brecht: Poesía que se sobrepone al dolor.

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      Escribe: J. Miguel Vargas Rosas         Tal como señalara Cecilia Dreymüller:  «Cuando se piensa en Brecht no se le evoca como poeta, al menos, no en primer lugar. Se le conoce como el autor dramático por excelencia del siglo XX, el genial artífice y teórico del teatro didáctico y musical. Sin embargo, como poeta no fue menos prodigioso, ni menos prolífico. Más de dos mil poemas de todas las formas y estilos, desde la insolencia de las canciones para guitarra de 1918, pasando por el antisentimentalismo de los poemas de amor (…)». (Dreymüller, C. Buenos tiempos para la lírica. El país, 23 de julio del 2004)       Y es que precisamente la lírica de Brecht es relegada por sus composiciones dramáticas muy sentidas y profundas que buscaban reflejar la crisis del capitalismo, pues se ceñían a su ideología marxista. No obstante, si echamos una ojeada a los versos de Bertolt Brecht, respetando la cronología de los mismos, veremos...

La escuela es un arma a secas…

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 Escribe: J. Miguel Vargas Rosas Debo empezar mostrando mis respetos a la memoria del gran maestro Carlos Castillo Ríos, cuya obra cumbre Los niños del Perú calaron en mí de una forma estremecedora y a la vez humana. Esta vez, nos toca comentar sobre su artículo titulado La escuela, arma secreta contra la subversión, y señalar que compartimos en un 99% lo que se plantea en dicho texto, pues las Fuerzas Militares de los años 80’s so-pretexto de combatir la subversión, decidieron posesionarse no solo de la escuela, sino también de la universidad peruana.  Castillo Ríos argumenta, en una parte de dicho texto, lo siguiente:  «(…) Y aquí está el quid de la cuestión. Sendero Luminoso pues, según esta tesis (la de las fuerzas armadas y el gobierno de turno), existe merced a la acción de profesores de Ayacucho, quienes ideologizaron a alumnos de la universidad y de un colegio, para que, ya graduados, vayan a las zonas rurales a distorsionar la mente de los niños y adolescentes. ...

Sábado

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Escrito por: J. Miguel Vargas Rosas Pintura: Mina Glez  Es sábado, quiero hablar de las hojas marchitas,  de la lluvia sobre el tejado  de la tristeza arrastrando sus cadenas por las calles  del pésimo grafiti en nuestras almas y de esta casa sola  bajo los orfanatos y los inframundos,  del dolor que golpea como pugilista  y es el mismo golpe en el pecho  del mendigo,  del paria, de la nada.  Es sábado, quiero hablar de mi rostro olvidado en el espejo  de los niños que se enfangan los rostros para no padecer la amnesia  y de los monstruos que ya no están bajo la cama.