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El elemento cultura en la educación (Parte I)

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Por: J. Miguel Vargas Rosas             El educador al ingresar a un nuevo centro de labores —esta vez nos centraremos en el nivel secundario— puede desde el primer momento descubrir rasgos de la cultura y la formación personal en sus futuros estudiantes o pupilos. Al dirigir una ligera mirada de extremo a extremo en el salón de clases, el profesor descubre con suma facilidad al pícaro de la clase, al sereno, al que opone barreras frente al aprendizaje, al tímido, al que sirve de broma de todos, al bravo del aula, etc. Si sigue analizando con la mirada otros detalles, los datos obtenidos le llevarían a deducir el ambiente en el que viven, en el carácter de sus padres, sus amigos del barrio, si trabaja o no, si trasnocha o no, etc. A partir de ahí podemos concluir que los estudiantes de un mismo aula tienen culturas e idiosincrasias diferentes; más aún, entre las distintas aulas la cultura y la psicología forjada en los estudiantes distan mucho entre sí...

Palabra y fotografía

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Texto y fotografías:   J. Miguel Vargas Rosas

Dos poemas de mujeres sociales

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 Por: J. Miguel Vargas Rosas A continuación presentamos dos poemas de dos autoras peruanas (un poema de cada una), en las cuales se pueden ver dos concepciones ampliamente diferentes.  Cuestión de clase Sí, soy un producto de este tiempo  y desde mi nacimiento fui designada  a no ocupar ningún lugar.  Pertenezco a la raza de los indecisos de los más infieles y temerosos.  Oh, pequeña burguesía, qué hermoso suena el nombre que te dieron.  Los que luchan contra ti creyéndote muy fuerte, no se equivocarán al contemplar tu enfermedad.  Sí, mi pequeña, ya verás,  los que no te aman me señalarán: He ahí una muestra del enemigo, y yo  los miraré y en medio del llanto oirán mi grito.  Es lo único que poseemos.  (Patricia Alba) Bendición Benditas sean las muchachas                 que usan rouge  y rimmel  beben vino con altos oficiales y por las noches  -espejos...

Las caras de la depresión

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Resulta difícil y complejo reconocer a una persona depresiva. Pensemos en un niño solo en medio del mundo. Algo así es un depresivo: se siente solo, sin encontrar sentido a nada de la vida y con mucho temor por los peligros de la existencia, pero a la vez tiene miedo de la existencia misma.  1. Puede estar feliz ante la gente, reír a carcajadas, sus ojos iluminar el ambiente, pero en el fondo hay una especie de volcán a punto de erupcionar. Lo puede reflejar en pequeñas expresiones faciales como imposturas, alegría excesiva, emociones fingidas, etc.  2.  Esa alegría momentánea se va transformando en seriedad, impotencia, amargura y ganas de estallar contra todo. Algo molesta constantemente el espíritu de la persona depresiva sin un motivo aparente. Opta primero por una especie de seriedad, luego de rabia que se produce comúnmente por la impotencia de no lograr cosas, de no pode rebelarse contra el cauce de la vida.  3.  La tristeza es común en muchas personas qu...

El tiempo: ¿factor relativo en la educación?

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    Por: J. Miguel Vargas       En algunos años de experiencia como docente, conocí la gran batalla librada entre las instituciones educativas particulares por el tiempo de impartir clases o por lo menos, la cantidad de tiempo de estadía de los estudiantes en sus ambientes. La mayoría de las directivas de dichas instituciones tenía como principio que, detener a los estudiantes mayor tiempo en las aulas, era productivo. No obstante, me atrevería asegurar que ese principio —es decir, el aumento solo de las horas o del tiempo escolar en las instituciones— es uno netamente de negocios que en nada ayuda al aprendizaje del estudiante o al proceso enseñanza-aprendizaje en el aula. Sometidos a esta regla artificial, algunos colegios mantenían a sus estudiantes desde las 7:00 a.m. hasta las 4:30 p.m. dentro de sus infraestructuras.  Einstein ya había planteado el siguiente ejemplo poco científico en su «Teoría de la relatividad»: el tiempo parece alargarse cu...

Gimena Vartu y la frescura de su obra literaria

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  Por: J. Miguel Vargas Rosas           No podría hablar de la literatura joven y femenina y feminista hasta cierto punto, sin hablar sobre la frescura de la obra de Gimena Vartu, quien en sus dos libros más representativos: «Fábula de los cuerpos calientes» y «Cura de Sueño», ha ido trazando no solo su estilo literario, sino también una posición que lo ubica en el contexto socio-político de su época. Perteneciente a la clase media limeña, su obra también expresa esa conciencia suya, aunque tiene matices de rebeldía y tono contestatario. Sin embargo, esa rebeldía tira hacia un anarquismo individual, que se hilvana a partir y dentro del lenguaje utilizado por sus personajes.  Así, en «Fábula de los cuerpos calientes» (Dendro ediciones, 2020) la autora no se desprende de su poesía a la cual agrega una prosa ágil y manejo audaz del lenguaje, que va a conservar pese a algunos términos forzados que entran en medio de sus descripciones y algunas cons...

Opiniones sobre el sistema educativo peruano y la necesidad de su transformación

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   Por: J. Miguel Vargas Rosas         1950, Estados Unidos pone en ejecución un nuevo modelo pedagógico, denominado “Funcionalismo”, el cual concibe a cada hombre como pieza y parte de todo un conjunto que es la sociedad, por lo cual deberán apoyar a la industria y la producción para el mercado que impulsará el desarrollo económico de dicha nación.       1956, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas pone en marcha un nuevo modelo pedagógico, similar al de Estados Unidos, cuyo fin es el de fusionar el trabajo con la formación integral del estudiante.       Mientras tanto, el Perú sigue con su sistema educativo al cual Mariátegui describiría con hartos rezagos de la educación medieval y heredada de la época virreinal. Una educación libresca, que no apoya al desarrollo de la sociedad en su conjunto, ni aporta al pensamiento crítico de nuestros estudiantes. De esta forma, el sistema educativo es arma elem...