Libro Expresiones del pensamiento popular peruano en la "escena contemporánea" de Samuel David Acevedo
INTRODUCCIÓN
La presente obra se inscribe en el campo de las Ciencias Sociales como un esfuerzo colectivo orientado a comprender la compleja realidad peruana en su historicidad, diversidad y conflictividad. En un contexto marcado por profundas desigualdades sociales, económicas, culturales y políticas, el conocimiento social adquiere un papel fundamental no solo como herramienta académica, sino como medio para interpretar críticamente los procesos que configuran la vida colectiva del país.
Desde esta perspectiva, la obra reúne los escritos —ensayos, artículos, capítulos, entre otros— de los científicos sociales más destacados, según nuestro criterio, en el análisis de la realidad peruana hasta el momento. La vigencia de estos textos radica en que sus análisis parten de la realidad concreta, es decir, de las condiciones socioeconómicas, políticas, culturales e históricas que atraviesan cotidianamente a la población peruana. No se trata, por tanto, de reflexiones abstractas o descontextualizadas, sino de producciones intelectuales ancladas en procesos reales y en contradicciones históricas específicas.
La importancia de estos escritos reside en que permiten a los lectores y estudiantes comprender la realidad peruana como un proceso histórico, social, económico y político en permanente transformación, y no como una suma de hechos aislados o desconectados. A través del estudio sistemático de las Ciencias Sociales —historia, geografía, economía, filosofía, arte y cultura, etc.—, los jóvenes logran reconocer las raíces, causas, procesos y consecuencias de problemáticas estructurales como la pobreza, la exclusión, el racismo, el clasismo, la misoginia, el centralismo, la informalidad, la corrupción, etc. Este proceso formativo fortalece su identidad cultural y su conciencia social, permitiéndoles comprender un país atravesado por múltiples problemas, pero también por diversas posibilidades de solución.
Otro factor determinante en la relevancia y difusión de esta obra es su contribución a la formación del pensamiento crítico, orientado hacia la consciencia crítica. Las Ciencias Sociales influyen de manera directa y estratégica en el desarrollo de la capacidad de los estudiantes para analizar, cuestionar, interpretar y argumentar sobre la realidad social. Más aún, este ejercicio crítico se proyecta hacia la praxis social, en la medida en que permite que los jóvenes no asuman de forma pasiva los discursos dominantes, sino que construyan posiciones propias, sólidamente fundamentadas, fortaleciendo así su autonomía intelectual y su conciencia de clase. En el contexto peruano, esta formación crítica resulta esencial para la construcción de una juventud desalienada y comprometida, capaz de participar activamente, defender derechos, asumir deberes y contribuir de manera responsable a la transformación social del país.
Por su parte, las conciencias sociales hacen referencia al proceso mediante el cual los jóvenes construyen una comprensión colectiva de su realidad, reconociéndose como sujetos históricos y sociales, pensantes y actuantes. Esta conciencia implica identificar las estructuras que influyen en la vida cotidiana —clase social, cultura, Estado, economía, moral y territorio— y comprender que las experiencias individuales están vinculadas a condiciones sociales más amplias. En el contexto peruano, el desarrollo de conciencias sociales permite que los estudiantes superen visiones individualistas o fatalistas, y comprendan que los cambios sociales requieren organización, participación, constancia y disciplina colectiva.En conjunto, praxis social y conciencia social se articulan en el ámbito educativo como el tránsito del “comprender” al “actuar con sentido”. Las Ciencias Sociales, al promover esta articulación, forman jóvenes críticos, comprometidos y capaces de intervenir de manera reflexiva y comprometida en la construcción de una sociedad más justa, equitativa e inclusiva.
A este conjunto de aportes (escritos, recopilados en el presente libro) se les ha venido negando, de manera sistemática, el espacio que les corresponde. No se les promociona ni se les difunde; por el contrario, se intenta invisibilizarlos y ocultarlos vergonzosamente, negando así su valiosa contribución al campo de las Ciencias Sociales. Esta negación implica, además, restringir la posibilidad de que los hijos del pueblo accedan a estos conocimientos, pues su lectura y estudio favorecerían la toma de conciencia de los sectores populares, algo que no resulta conveniente para los grupos de poder, los corruptos de siempre y todos aquellos que sostienen el statu quo. Este “olvido” no es casual: existe, y lo hemos comprobado, una censura sistemática de todo aquello que signifique o provoque una elevación del nivel de conciencia social —libros, revistas, películas, poemas, cantos, pinturas, danzas, imágenes, entre otros— dirigida, especialmente, contra la población más humilde.
Dicha censura se ve complementada por una permanente campaña de desinformación sobre temas fundamentales para la vida cotidiana. En lugar de promover contenidos formativos, educativos o críticos, se difunden de manera constante y atosigador mensajes, contenidos o productos deprimentes, sentimentaloides, lujuriosos o excesivamente sexualizados, carentes de toda perspectiva de mejora o transformación social, sembrando la desesperanza, el pesimismo y la consecuente adaptación al sistema de injusticia en que vivimos. Todo ello apunta a que las cosas continúen tal como se las conoce: miseria, hambre, pobreza, olvido, discriminación, clasismo y racismo. Sin embargo, pese a este escenario de ocultamiento y negación, la historia demuestra que ninguna censura ha logrado sofocar de manera permanente el pensamiento crítico ni la conciencia crítica del pueblo. Siempre emergen nuevas voces, espacios alternativos y prácticas colectivas que recuperan esos saberes silenciados y los pongan al servicio de la dignidad humana. Cada lector que accede a estos textos, cada docente que los comparte y cada estudiante que los cuestiona constituye una grieta en el muro del statu quo. En esa persistencia —lenta pero firme— reside la esperanza: la certeza de que el conocimiento crítico sigue siendo una herramienta de emancipación y que, tarde o temprano, los hijos del pueblo harán suyo ese legado para transformar la realidad que hoy se pretende mantener intacta.
Esta primera publicación cumple un anhelo histórico personal, surgido de una experiencia vivida durante nuestra etapa de estudiantes universitarios, década de los 90, cuando comprobamos in situ la enorme dificultad para acceder a material bibliográfico desde enfoques sociales, críticos o materialistas de carácter integral. Es bien sabido que, para defender una postura, resulta indispensable conocer los argumentos, fundamentos y bases teóricas del enfoque que se asume, especialmente cuando este defiende intereses populares y cuestiona la postura conservadora y antipopular predominante en la sociedad actual.
Más aún, en aquella época se vivió un verdadero bibliocausto llevado a cabo por la dictadura fujimontesinista, consistente en la búsqueda, selección, desaparición y quema de libros fundamentales para la comprensión objetiva de la realidad nacional. Esta quema de libros se inició en los primeros años de la década de 1990, cuando la dictadura intervino las universidades públicas —entre ellas, la UNMSM—, persiguió el pensamiento crítico y desplegó una serie de tropelías contra el movimiento popular de entonces. Esta problemática, la ausencia de fuentes con objetividad, criticidad y realismo, en verdad, se reproduce desde las aulas escolares hasta las preuniversitarias y universitarias, abarcando desde los ciclos regulares hasta el posgrado.
La bibliografía predominante en los espacios institucionales ha respondido históricamente a enfoques que sostienen o justifican el statu quo. Este tipo de libros ha sido de fácil acceso en bibliotecas, librerías y puestos de venta, mientras que la literatura crítica, opuesta al sistema y orientada a desmontar el orden imperante, ha sido sistemáticamente ocultada, restringida o prohibida en distintos gobiernos. Un ejemplo de ello se dio durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde Terry, cuando se prohibió el ingreso de libros por el puerto del Callao, como lo documentan diversas fuentes. A ello se suma una larga historia de censura y quema de libros en el Perú y en el mundo, evidencia de que el control del conocimiento ha sido siempre una estrategia de dominación.
Para determinar el orden de los temas a desarrollar, nos encontramos ante la disyuntiva de asumir un orden arbitrario o adoptar el método científico, específicamente el método dialéctico. Optamos por la metodología dialéctica, cuyo eje central es el análisis de las Formaciones Económico-Sociales, conformadas por dos grandes campos de estudio: la estructura y la superestructura. La estructura corresponde a la base económica de la sociedad y está conformada por el modo de producción, es decir, por la relación entre las fuerzas productivas —medios de producción, fuerza de trabajo y conocimientos técnicos— y las relaciones sociales de producción —propiedad de los medios, organización del trabajo y distribución de la riqueza—. La superestructura, por su parte, comprende el conjunto de instituciones, normas, ideas y formas de conciencia social que se erigen sobre dicha base económica. Incluye el Estado, el derecho, la política, la educación, la religión, la cultura y las ideologías. Su función principal es organizar, legitimar y reproducir el orden social existente, aunque también puede convertirse en un espacio de contradicción y lucha social. Si bien la superestructura está condicionada por la estructura, no actúa de manera pasiva, pues influye activamente en la dinámica histórica y en los procesos de cambio social. En conjunto, estructura y superestructura conforman una unidad dialéctica indispensable para el análisis integral de las Ciencias Sociales y para comprender cómo se reproduce y transforma una sociedad en un momento histórico determinado.
En función de lo expuesto, y entendiendo que la economía constituye el motor del desarrollo social, el Capítulo I del libro se inicia con el análisis de la economía peruana elaborado por José Carlos Mariátegui, cuyo enfoque materialista y su interpretación del problema del indio y la tierra sentaron las bases de una lectura crítica del Perú como realidad histórica y culturalmente determinada. A ello se suma el aporte de Francisco Durand, orientado a explicar las dinámicas del poder económico, la concentración del capital y el rol de las élites empresariales en la configuración de un modelo socialmente desigual. Asimismo, se incorpora la perspectiva de Óscar Ugarteche, quien analiza críticamente el sistema financiero internacional y su impacto en América Latina, situando al Perú en el contexto del neoliberalismo global. El capítulo incluye también el trabajo de Eduardo Anaya, que examina de manera rigurosa la penetración del capital extranjero en el Perú desde la lógica centro–periferia, evidenciando sus efectos estructurales en la economía, el Estado y las desigualdades sociales. Finalmente, se cierra con el análisis del economista Virgilio Roel Pineda, quien aborda el liberalismo y el neoliberalismo desde una perspectiva histórico-estructural, resaltando sus contradicciones, la concentración del mercado y la polarización social. Los anexos complementan el capítulo con un estudio del neoliberalismo como modelo impuesto y una explicación de los modos de producción, claves para comprender la evolución histórica de la economía peruana.
El Capítulo II, desarrolla la historia, entendida como una ciencia social, carente de neutralidad, ya que se explica, se narra desde perspectivas que responden a intereses, memorias y proyectos determinados. Por un lado, la historia tradicional y conservadora en contraste con la historia moderna, materialista y popular. En este capítulo se presentan enfoques historiográficos que han contribuido a una comprensión más compleja y crítica del pasado peruano, superando visiones oficialistas o simplificadoras. Autores como Luis Guillermo Lumbreras abordan el largo proceso de civilización andina desde una mirada integral, mientras que Heraclio Bonilla y Carlos Lazo García introducen categorías económicas y sociales en el análisis del proceso colonial y republicano. Emilio Choy Ma y Catalina Adrianzen aportan, a su vez, visiones renovadoras sobre el papel de las clases populares y de las mujeres en la historia.
En el campo de la sociedad, Capítulo III, se aborda el análisis de las clases sociales, los movimientos populares y las dinámicas culturales que configuran el tejido social peruano. La sociedad peruana es el resultado de procesos históricos marcados por la desigualdad, la exclusión y la resistencia. Julio Roldán y Antonio Díaz Martínez ofrecen aportes desde la sociología crítica y la antropología para comprender la persistencia de la marginalidad, la construcción de ciudadanía desde abajo y el rol de los pueblos originarios como actores sociales. También presentamos los aportes de David Huamaní Pumacahua. Este capítulo incorpora el estudio de problemáticas como la pobreza estructural, la violencia política, el racismo y las formas de organización popular.
En el ámbito de la educación, Capitulo IV, se reconoce que esta ha sido históricamente un campo de disputa entre proyectos políticos, intereses de clase y modelos culturales. Desde los inicios de la República hasta la actualidad, la pregunta por el sentido y la finalidad de la educación permanece vigente. Este capítulo reúne los aportes de Carlos Castillo Ríos, Álvaro Villavicencio, Germán Caro Ríos, Pedro Ortiz Cabanillas y Juan Rivera Palomino, quienes reflexionan sobre la educación como herramienta de transformación social o como mecanismo de reproducción del orden existente.
El libro incorpora también el análisis del arte y la cultura, Capitulo V, como expresiones esenciales de las identidades colectivas. En el Perú, ambos han sido espacios de resistencia, diálogo y creación frente a las estructuras de dominación. Los aportes de Alejandro Melgar, Jaime Lozada Dintillac, Izúa Domínguez, Efraín Morote Best, Alfredo Torero Fernández de Córdova, César Abraham Vallejo Mendoza y José María Arguedas permiten pensar la cultura desde lo andino, lo mestizo y lo urbano, articulando historia, identidad y memoria colectiva. El anexo “Entre agonías y nacimientos” propone un balance de la literatura contemporánea como territorio de disputa ideológica, simbólica y estética.
Asimismo, se incorpora el campo de la filosofía, Capítulo VI, tradicionalmente marginado en el debate académico nacional. Este capítulo busca visibilizar a pensadores que han ejercido la crítica filosófica desde un compromiso con la realidad peruana, como Octavio Obando, César Guardia Mayorga, Augusto Salazar Bondy, Julio Chávez Rivera y Manuel Góngora Prado. Salazar Bondy, en particular, planteó la necesidad de una filosofía latinoamericana capaz de cuestionar el pensamiento colonizado y pensar desde las contradicciones concretas de nuestros pueblos.
Finalmente, en el Capítulo VII, se aborda la geografía como una ciencia social estratégica. Lejos de limitarse a la descripción del territorio, la geografía permite comprender cómo este condiciona las formas de vida, la economía y la cultura. En esta sección se incluyen trabajos de Julio C. Tello, Javier Pulgar Vidal, Antonio Brack, Alberto Giesecke, y Edinson Ramos, quienes aportan miradas interdisciplinarias sobre el paisaje, el medio ambiente, los riesgos naturales y el ordenamiento territorial.
Esperamos que los lectores nos acompañen en la lectura completa de esta obra y nos hagan llegar sus críticas, observaciones, sugerencias e incluso posiciones opuestas, pues es en la contradicción donde las ideas se aclaran, se fortalecen y avanzan.
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