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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos Personales

Nuestros muertos son estrellas que acompañan nuestra caminata

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           Por: J. Miguel Vargas Rosas      Mi hermana indica a su pequeño que no se quede solo en la sala, donde han encendido velas a la imagen de los abuelos. Hoy, dicen, salen las almas, recorren las calles que transitaban cuando vivos, visitan los lugares que acostumbraban visitar y a veces se tornan pícaros y hacen asustar a los vivos. ¿Qué es la muerte?, ¿a dónde vamos cuando este viaje al que llamamos vida se acaba? Hoy, en la sierra, muchos han colocado comida en las mesas o altares pequeños para aquellos espíritus. La muerte entonces, también es una especie de arte, una narrativa cultural que pocos entienden, porque el mito de la existencia después de la vida, invade y pervive en el consciente de los pobladores del ande. Y más que creer en una espiritualidad metafísica, es la necesidad del hombre por romper los límites de la vida, por sentirse seguros y resguardados por sus seres amados que partieron de la vida terrenal, por lo que ...

Relato 2

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  Por: J. Miguel Vargas Rosas        La hacienda Andabamba data del siglo XVI aproximadamente. Según los rumores esparcidos hace cuatros años aproximadamente, en el campanario se percibían rasguños aterradores acompañados de lamentos en las noches. En la misma casa hacienda, las puertas se abrían y cerraban. A veces  golpes atronadores en las paredes sobresaltaban a los vigilantes. Pasos avanzando por los pasadizos largos y estrechos. Los rumores se esparcieron por doquier, que un programa nacional llegó a dicho lugar a hacer un reportaje sobre los sucesos paranormales que se registraban. La hacienda Andabamba era uno de los lugares más reconocidos por poseer a muchos esclavos negros en época de la colonia. Se presume que de ahí saliera la tradicional danza “Los negritos de Huánuco”. Las historias que se narran sobre el destino de estos esclavos, son también desgarradoras. Los esclavos eran flagelados hasta morir, torturados o encerrados sin comida, dejándo...

Relato 1

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    Por: J. Miguel Vargas Rosas         Mi bisabuela se lo contó a mi abuela y ésta a mi madre. El chino detuvo la camioneta en la que llevaba a su esposa y a sus hijos, muy cerca al velo de la novia. Era de día, un sol magnánimo disparaba rayos intensos. El chino disparó su escopeta de dos cañones contra la cabeza de su mujer y luego hizo lo mismo con sus hijos. La sangre empapó los vidrios de las ventanas. Extrajo el cadáver de su mujer y de sus dos hijos, y los colocó en la maletera. Luego limpió como pudo la sangre y puso en marcha el vehículo. La bisabuela lo conocía desde hacía mucho tiempo. Ambos habían andado por el bosque para establecer los límites del terreno de aquella, que quedaba justamente donde hoy yace el restaurante OVNI en Aguaytía.        El chino llegó hasta Pucallpa, se metió a su cuarto, escribió una pequeña nota donde especificaba a las autoridades que si buscaban en la maletera de su camioneta, encontra...

El secuestro en un inconsciente - Relato Corto

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  Por: J. Miguel Vargas Rosas        Al despertar, el cuarto no era mío o eso creía. Relojes diminutos, medianos y gigantescos estaban empotrados en las paredes. Una puerta se bamboleaba al fondo. Varios trenes transitaban sobre sus rieles que reposaban en mesas amplias. Cuadros pictóricos colgaban de las paredes, en los recovecos que creaban los espacios entre relojes. Un Marx barbudo, un Lenin y un Mao calvo, un Márquez, un Hawking, un Einstein, Tesla, Newton, Galileo, Hegel, y muchos otros científicos, incluyendo Smith, Keynes, así como Van Gogh sin el lóbulo de la oreja, Modigliani, Mariátegui, Matisse y mis padres, mis abuelos, mis sobrinos, mis hermanos, los pocos amigos, la soledad plena dibujada en mi imaginación.       Avancé hacia la puerta, sin salir aún de mi asombro; crucé el umbral y me adentré a un espacio nebuloso, en el cual se percibía melodías tétricas, mientras la niebla espesa se alzaba desde el suelo. Al volverme en mi p...

MÁSCARAS 2.

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Por: J. Miguel Vargas Rosas Una máscara. La bruma, la niebla, el silencio, la risa en el llanto, el llanto en la risa, la serenidad en el rostro cuando todo se sacude. Eso y más es una máscara, una máscara ligera en medio de la danza... Foto: Miguel Vargas Rosas

La gangrena...

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      Por: J. Miguel Vargas Rosas     Camino. El sol irradia inclemente. Somos minúsculos cuerpos de materia, llenos de pequeñas energías frente al sol. Camino. El sol se intensifica. Un anciano, sentado al costado del poste, con las vestiduras viejas y descosidas. Lo veo, su mirada observa la autopista… Su mirada que no es mirada y añora la vida, parece soñar con un pasado fabuloso. Tal vez tuvo familia, tal vez aró la tierra o trabajó para alguien; iba de enamorado a algún lugar y acudía a bailar junto a su pareja. Anciano, ahora entiende que en este mundo la ancianidad es un delito. Sentado en el poste, su alma ya no siente a la humanidad, pues parece haberse extinguido. Su alma choca con la mía en el paradero de buses; mi alma, que es una piedra, se desgrana. Meto las manos en los bolsillos y solo un agujero muestra mi miseria.        Sentado al costado del poste, el anciano no mira a nadie, solo la autopista, perdido en un cúmulo de...

El café....

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           Nos sentamos alrededor de la mesa, con el café humeante sobre ella. El vapor del café dibuja volutas de alegría, esperanzas, ilusiones, sueños, candidez y otra vez la alegría. Los niños de la casa hacen ruido. El padre, bebe un sorbo, sonríe, bromea. La madre responde con otra broma. La algarabía nos llena a todos, frente al café humeante y cargado, mientras el viento sacude las ventanas y las puertas. Es imposible no vivirlo así, como si fuese el último momento y hay ganas de inmortalizar ese momento, de detener el tiempo, pero solo queda la bizarra opción de vivirlo al máximo, de grabarlo en la memoria. Abrazo a mi madre y a mi padre.      Las charlas de política y los recuerdos no están lejos. Evoco al abuelo con sus campanadas para llamar a la mesa; a mis dos padres en el río, enseñándonos a nadar. Reímos. El café humeante es un ente que escucha y tiñe el ambiente de calidez. De pronto, las risas se disipan. El jolgorio del p...

La lluvia...

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       No sé si ustedes han sentido lo mismo, pero la lluvia para mí siempre ha sido un elemento nostálgico-feliz, algo sustancial, como si fuera un alma que ilumina a otro espíritu y lo llena de un sentimiento inexplicable; tal vez pudiésemos compararla con un poemario tan desgarrador que se abre ante los ojos de los nostálgicos y/o enamorados. En ella llegan fantasmas del pasado, saludan distantes, haciendo lo que nuestra adultez o preocupaciones no nos dejan ya hacer. Por ejemplo, me gustaría apoyar la cabeza en el regazo de mi abuela, mientras ella replica con una sonrisa dulce: "mi huraño", acariciando mi cabeza maternalmente. La lluvia, tiene esa forma maternal, de acurrucarnos, de abrazarnos o cubrirnos con su manto.          Es cuando uno evoca tantas cosas y se traslada lánguidamente a otro espacio-temporal. La lluvia no es solo un fenómeno, sino un espíritu que contagia. Por ejemplo con la lluvia se conglomeran en mí, los juegos ...

LAS ILUSIONES LLEGAN AL MAR

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         El hombre se ha caracterizado por algo, indudablemente, y es que es el principal asesino de ilusiones. Cada segundo se mata una ilusión en alguna esquina, en una escuela o colegio, en algún parque repleto de enamorados o en una banqueta que nadie visitará después... y las ilusiones caen, despedazadas, como si fueran cristal. ¿A dónde marchan esas ilusiones?, ¿llegan al mar como los ríos de Manrique?, ¿o es que algún despistado los recoge al paso para volverlas suyas?             Es innecesario hablar de qué armas se utilizan para matar ilusiones, pues sabemos que puede ser una carta, un grito, un silencio, una nada, un sin fin de instrumentos inventados por el ser humano, pero las ilusiones solo caen, no sienten, son las almas las que se apesadumbran, quieren desconfiar y refugiarse en una coraza que lejos de aliviarlas, las deja en un rincón donde ya no se filtra siquiera la esperanza.         ...

EL DÍA VITAL

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        Empieza el día: es tú día, lo construyes tú mismo, creas tus soles y tus jardines, porque cada día es una secuencia de oportunidades y esperanzas; porque cada día tiene un sol ingresando por las ventanas del alma, iluminando el patio de tu corazón...          Cada día es un momento nuevo para empezar, pues el amor vencerá al odio; la mano se tenderá para levantar al prójimo y venceremos el egoísmo. Aunque Dios parezca callado, nuestros labios hablarán en silencio, nuestras sonrisas exclamarán gloriosas victorias; la luna vencerá mil veces a las tinieblas, porque tú eres un mundo, cada quien es un mundo y juntos crean un universo, cada vez más bello...           No te rindas ahora, no te quedes incrédulo en tu rincón de ratón; salta hacia la jungla a la que tú convertirás en paraíso, pues tu voluntad es grande, tu fortaleza invencible y tus manos creadoras. Cada día todos tenemos corazón de artistas para m...

EL MES MORADO (Reflexiones)

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        ¿Alguna vez han sentido cierta presencia de misticismo en la vida?, ayer mientras construía una alfombra para recibir al Señor de los Milagros, un Jesucristo venerado en el Perú y que en la ciudad de Huánuco lleva el nombre del Señor de Burgos, sentí otra vez ese misticismo. Cientos de personas construyendo alfombras, haciendo juegos florales para esperar a la adoración, mientras en una mesa pobre, una madre llora porque sus hijos mueren de hambre o de alguna enfermedad.  Sin embargo esa misma madre gasta los últimos centavos para recibir a dicho Señor que inmutable es cargado por toda una cofradía vestido de morado. Ayer mientras miraba la devoción de la población, me llegaban malas noticias, mientras mi madre se aferraba a no blasfemar, a ayudar al prójimo, recibir bien a la cofradía. Mi mundo una vez más se llenaba de misticismos, ¿Qué de milagroso tiene el señor de los milagros? Mi abuela me hubiese mandado callar, explicándome con su voz matern...